Fernández-Braso se complace en presentar en su galería la segunda exposición individual del artista Arturo Berned (Madrid, 1966). La muestra, titulada 18 + 6, alude al número de esculturas expuestas y a la importancia del guarismo en la concepción y selección final de las obras que conforman la exposición.
18 son las esculturas que constituyen la columna vertebral de esta exposición. Son variaciones sobre un mismo tema, las “Cabezas”, obras realizadas en planchas de acero al carbono y acabado oxidado. A pesar de su reducido tamaño, son piezas formalmente muy expresivas y de rotunda presencia, asentadas en el difícil equilibrio de combinar conceptos dispares: vacío, lleno; dinámico, estático; ligero, pesado; leve, profundo. “Todas las Cabezas surgen de una primera, del movimiento de una cinta de grosor variable que va envolviéndose en el espacio. El desarrollo de esa pieza, deformando los vacíos, genera la escultura. Ciertamente, las diferencias son mínimas. Hay una estrecha relación matemática, numérica en los distintos planos que genera el movimiento” -explica el artista a Mariano Navarro-, autor del texto del catálogo que complementará la exposición.
Si las 18 esculturas se muestran más contenidas, austeras y racionales, las 6 restantes reflejan el lado más hedonista y estético del artista. Obras tan carnales como industriales, acabadas en intensos y saturados colores fluorescentes… “El color las hace más aéreas, les da liviandad, una paradoja, en su ser y, sobre todo, en su estar. Diría que con el color adquieren una sensación cercana a la de un rostro de rasgos ciertamente leves y seductores”, escribe el comisario y crítico de arte.