Galería Fernández-Braso

Palazuelo
La línea que sueña
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LA LINEA QUE SUEÑA

La galería Fernández-Braso inauguró su nuevo espacio en 2011 con una exposición dedicada a Pablo Palazuelo, comisariada por Alfonso de la Torre y titulada La línea que sueña. En octubre de 2016 inauguraremos una exposición de Palazuelo dedicada a la obra de los años 40 y 50.
Pablo Palazuelo (Madrid, 6 de octubre de 1916 – Galapagar, Madrid; 3 de octubre de 2007) es una de las figuras claves del arte español de la segunda mitad del siglo XX que, desafortunadamente, sigue sin gozar del reconocimiento internacional que su obra merecería.
Las razones de este desconocimiento son varias. Por un lado, la situación todavía precaria de la historiografía contemporánea española; por el otro, una noción excesivamente lineal de la abstracción, que empieza con Cézanne y Picasso, continúa con el constructivismo, y llega
finalmente hasta el minimalismo. Esta concepción ortodoxa del arte moderno ha hecho que otro tipo de prácticas y estéticas, que tenían que ver con lo simbólico, se hayan quedado parcialmente ignoradas.
Palazuelo sería una de las figuras situadas en este contexto.
La historiografía de los últimos treinta años ha circunscrito a Palazuelo en una abstracción de tipo idealista, muy vinculada a corrientes de espiritualidad, y a una concepción casi aurática del artista y de su obra. Si bien es cierto que se nutre de corrientes de pensamiento relacionadas con lo esotérico, con la cábala, con filosofías y procesos cognitivos no vinculados al pensamiento occidental, también lo es que las matemáticas, la física y el pensamiento científico son fundamentales en su trabajo. El desarrollo de la abstracción y el uso de la geometría en su obra están íntimamente ligados a un proceso racional y performativo, basado en el descubrimiento -no en la invención- de nuevas formas.
En el trabajo de Pablo Palazuelo se pueden diferenciar dos grandes momentos, marcados por su estancia en París (durante más de dos décadas) y por su regreso a España. El hecho de que se instalara en la capital francesa a finales de los años cuarenta, y que muy pronto se vinculara a la Galería Maeght de esa ciudad, fue determinante en la proyección de su trabajo. A los pocos años de comenzar a pintar, la obra de Palazuelo estaba ya presente internacionalmente en exposiciones no sólo del arte español del momento, sino también en muestras temáticas que abordaban la abstracción desde diferentes perspectivas; también muy pronto su obra fue incorporada a colecciones de particulares y de museos europeos y americanos.
En España, en cambio, no fue hasta su regreso, ya a finales de los sesenta, cuando se empezó a conocer bien su trabajo; comenzó entonces un proceso de difuminación del panorama internacional, donde no se le sitúa de la forma que merece en el contexto del arte de la
segunda mitad del siglo XX. Pero más allá de la mera “anécdota” del reconocimiento recibido, también es destacable la influencia de estos cambios en la factura de las piezas. El trazo inquieto, la manipulación constante del dibujo, de las pinturas, visible en la primera etapa, se
hizo más distante a la vez que más refinado en los años más recientes, en los que el proceso, el gesto, se distancian más del resultado final de la obra.

Pintor, escultor y grabador, Pablo Palazuelo (Madrid, 1916) es uno de los artistas con una trayectoria más significativa dentro de la Abstracción española. Palazuelo estudia arquitectura en Madrid y en el Royal Institute of British Arquitects de Oxford y, a partir de 1939, se dedica en exclusiva a la pintura. Becado por el Gobierno francés, se traslada a París en 1948, y allí
coincide con otros artistas españoles.
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedicó una exposición retrospectiva en 1995, titulada Pablo Palazuelo. Después vino otra que conmemoraba el Premio Velázquez de las
Artes Plásticas otorgado al artista en 2004, a cuyos galardones se suman: el Premio Kandinsky en 1952, el Premio Carnegie en 1958, la Medalla de Oro de Bellas Artes en 1982 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1999.

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